A continuación dejo una entrada después de mucho tiempo de no publicar en este blog, algo extensa quizás, pero no he podido reducirla sin dejarme detalles importantes, por lo que me arriesgo a que sea extensa y que el que tenga un rato la lea. Y hago propósito de enmienda con este blog, y prometo escribir y subir contenido más a menudo. Como dice un compañero de Máster, ahí os dejo mi “turrón”.
Tras una breve introducción de Luís Cueto, representante del Ministerio de Ciencia e Innovación, del tema que se iba a tratar en la tarde, hubo una pequeña presentación de los ponentes y una descripción de la actividad que realizan, para posteriormente dar la palabra al primero de ellos, que comenzó su exposición.
El primero de los ponentes fue Antonio María de Ávila, Secretario General del Gremio de Editores en España, que en su intervención primera dijo cosas como que las operadoras de telefonía o proveedores de servicios de internet quieren que haya tráfico en la red, y que no les importa que ese tráfico sea legal o ilegal, simplemente quieren que los datos fluyan porque su negocio está en que la gente use el servicio, sin preocuparse de lo que puede haber detrás de ese tráfico de datos y esas descargas. Defendió que no había suficiente demanda de libro electrónico, que las apuestas de algunas editoriales por este tipo de formato estaban acabando en fracasos, y que no se ha encontrado aún la fórmula correcta para hacer llegar eso a la gente. Antonio insistió en que no hay demanda en España de este tipo de formatos, al contrario que empieza a ocurrir en otros países. Dijo que la gente a la hora de comprar una enciclopedia quería los tres formatos, en papel, en cd y en una base de datos de acceso a internet, y describía este hecho refiriéndose a que el producto es para las tres generaciones: el abuelo, el padre y el hijo. Afirmó que el libro en papel, especialmente el libro de texto de las escuelas, sigue funcionando, porque los intentos por parte de algunas comunidades autónomas, concretamente la de Cataluña, de hacer desaparecer los libros para que todos los contenidos estén en internet y que el acceso se produzca a través de los terminales que se da a cada niño han sido un fracaso, ya que dice que el entendimiento y la concentración no es lo mismo leyendo un texto en una pantalla que leyendo un texto en un libro físico, y que los contenidos que se colgaron y con los que tenían que trabajar los niños no eran los mejores, y que la plataforma donde tenían que estar dichos libros no era eficaz ni funcionaba correctamente, por lo que a mitad de curso tuvieron que volver a recurrir a los libros en papel. Aquí introdujo el tema de la gratuidad de la cultura. Dice que una vez que esas plataformas no funcionaron, las comunidades autónomas querían recibir los libros gratis. El dijo que no entendía el concepto de cultura libre, creo que porque él entiende la cultura libre como cultura gratuita, que no necesariamente debe ser así como explicaré más adelante en mis comentarios sobre el asunto. Dijo que si los museos fueran gratis, que si todas las cosas fueran gratis, no existirían, porque los museos se financian con los ingresos que reciben de los impuestos que pagamos entre todos, y que sin ese dinero no serían viables.
Tras la intervención de Antonio vino la de Nuria Barrios, periodista y escritora, por lo tanto autora y titular de derechos. Ella se centró algo más en el asunto del libro electrónico. Dijo, como algunas de las cosas que tenía a favor este tipo de formato, lo siguiente: que podrían acceder a las obras un mayor número de lectores, ya que el formato electrónico facilitaría el acceso y el coste de producción de los libros se abarataría de una forma significativa, porque los costes de papel, impresión y distribución que se emplean actualmente se suprimirían. Simplemente habría que conectarse a la página de la editorial o de la “tienda” que facilitara esos contenidos y se descargaría directamente al ordenador o al E-reader de turno. También decía que tendría sus cosas buenas porque gran parte de la producción literaria que se viene desarrollando en Latinoamérica raramente llega a España, y lo hace de una forma escasa y con retraso.
Por contra, comentaba Nuria que no puede haber cultura libre porque todo se paga, que los autores tienen que cobrar, por lo que hay que pagar por esas obras. También dijo que el editor tiene un papel fundamental en la confección de un libro, ya que tiene un papel de orientación y ayuda al escritor a la hora de facilitar sus obras y que estas puedan ser más cercanas o de una temática más parecida a la que el público está buscando, y que la autoedición, como podría ser el caso de Bubok, perjudica la calidad de las obras ya que no sufre el filtro del editor y todas las obras estarían en un mismo saco, y sería el lector el que tendría que leer las obras para discriminar cuáles les parecen buenas y cuáles no, cuando uno de los papeles de la editorial es hacer un pequeño filtro y dejar pasar solo las obras que realmente cuentan con esa calidad y que se cree que puedan interesar al público.
Por último, concluyó su intervención diciendo que ella está completa y totalmente a favor del Copyright.
La siguiente intervención estuvo a cargo de Antonio Isabel, representante de CEDRO, entidad de gestión que se encarga de los derechos de los autores y editores. Comenzó diciendo Antonio que son los titulares de derechos los que piden la intervención de las entidades de gestión como CEDRO para llegar a determinados sitios. Dijo que CEDRO concede autorizaciones para usos secundarios. Aseveró que la entidad de gestión tiene que perseguir el uso no autorizado de las obras que tienen derechos de autor que ellos se encargan de defender. Los delitos que más se persiguen son la puesta a disposición sin autorización y copias en papel, refiriéndose a las fotocopias de libros. Comentó que el número de demandas en este año se ha multiplicado de forma exponencial durante este año respecto al año anterior, siendo hasta cuatro veces mayor el número de demandas efectuadas. Dice que la Ley no les facilita el trabajo y que la fiscalía les quitó, por medio de una directiva, la posibilidad de ir contra el Peer to Peer (P2P) por la vía penal, así que todo tienen que hacerlo por la vía civil, que es mucho más lenta y por otro lado lo único que ofrece son indemnizaciones.
El siguiente en tomar la palabra fue Rafael Rivera, consultor de la empresa I Claves. Comenzó su intervención comentando que en los jóvenes, los llamados nativos digitales, hay un pensamiento de que pueden conseguir lo que quieran y de forma gratuita. Y por ello realizan el acceso a la cultura también de forma gratuita (a libros, a música, a películas, a videojuegos). Dice que la música comenzó siendo el sector más afectado porque sus contenidos eran poco pesados y fáciles de digitalizar, y en los comienzos de internet, la velocidad era mucho menor que ahora pero facilitaba que las canciones, que como bien dijo son poco pesadas, fueran fácilmente descargables por los usuarios que tenían acceso a la Red. Por otro lado, comparando la música con los libros, dijo que el cd es peor que el libro, porque el tacto del libro, el olor del libro, el pasar las páginas es muy distinto a un objeto como un cd. Continuó comentando el problema del soporte para el libro electrónico, ya que se pensó que el E-reader iba a ser la plataforma ideal, pero con la aparición del Ipad y de las nuevas tablets la facilidad para la lectura en cualquiera de estos soportes electrónicos va a ser mucho mayor, y puede que la difusión y la facilidad de comprar. Dijo que en el tema musical actualmente está creciendo la música en vivo debido a que está bajando la venta de la música en los soportes físicos tradicionales. Comenta también que el cine ahora está salvando un poco la situación por la aparición del 3D, que aunque encarezca un poco el precio de las entradas tiene un atractivo nuevo para el público que asiste a este entretenimiento. Por último habló que la industria que más se está adaptando a todo tipo de cambios es la de los videojuegos. Están ofreciendo en muchos casos lo que se ha dado en llamar modelo “freemium”, que contiene algunos contenidos gratis y luego unos contenidos de valor añadido que son accesibles en la plataforma de pago. También se está queriendo incluir en el mundo de los videojuegos a las redes sociales, aunque no explicó bien de qué manera se está haciendo este asunto. Acabó exponiendo distintos datos sobre las descargas que se producen en internet y sobre las operadores, y dijo que si nosotros no creamos los modelos de negocio adecuados para adaptarnos a la venta de los ebooks, vendrán otros de fuera, en concreto Google, a comerse la tostada, ya que las editoriales españolas de momento están haciendo poco por adaptarse y las posibilidades que ofrecen estas nuevas plataformas son muchas e interesantes.
La última de las intervenciones estuvo a cargo de Margarita Taladriz, representante de la Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid. Comentó que la situación en la biblioteca universitaria es la más injusta porque el autor científico paga para que se publique su obra en las revistas, ya no es que luego reciba sus derechos, que a la hora de hacer el reparto son bastante escasos (habló de que alguno de los científicos que publica algo llega a recibir a lo mejor algún mes la cantidad de treinta y tres euros, lo que le da una inmensa felicidad ya que jamás suelen recibir nada sobre sus artículos) sino que tiene que pagar para la publicación, ya que es obligatorio hacer un cierto número de publicaciones en revistas científicas al año. Por otro lado, habló refiriéndose a la gente de CEDRO del actual problema que tienen las bibliotecas universitarias y las públicas, y son los pagos que tienen que hacer a esta entidad de gestión, pagos que ella entiende que son duplicados. Puso el ejemplo del préstamo interbibliotecario. En este tipo de préstamos, entre las propias bibliotecas universitarias, resulta que para prestar una parte de un libro, o incluso simplemente un artículo, han de imprimir ese artículo en papel para posteriormente digitalizarlo. El problema aparece en que CEDRO cobra por las dos copias, tanto por la que se hace en papel como por la posterior digitalización de la misma, así que un mismo artículo es abonado dos veces a la entidad de gestión. Margarita tenía preparada una presentación que no llegó a realizar porque tuvo suficientes argumentos para comentar con lo que se había dicho ya durante el seminario.
Una vez finalizada la primera intervención de los ponentes hubo un pequeño turno de preguntas para el público asistente, donde el primero en intervenir fue nuestro compañero Felipe Velasquez, arquitecto y cabeza visible del proyecto La Papaya.org, ONG destinada a la cooperación y la ayuda a través de las ideas. En su intervención se dirigió a Antonio María Dávila para decirle que no se puede coger una ola con las manos, en referencia a lo que Antonio había comentado sobre que él no entendía el concepto de cultura libre y gratuita. Felipe defendió este tipo de cultura libre, y habló del cambio de paradigma de la economía, rebatió algunas de las ideas de Antonio en relación sobre su profetización hacía ya unos años de la caída del comunismo en Rusia, y concluyó diciendo que ofrecía consultoría sobre diversos asuntos a 90 euros la hora.
Antonio María tuvo un turno de réplica donde dijo que deberían acabarse las subvenciones estatales para las ONG’s, porque debían mantenerse de una forma privada y no con el dinero de todos, y le dijo que si la cultura debía ser gratis por qué no regalaba la consultoría que ofrecía a 90 euros la hora. Felipe volvió a rebatir argumentando que la ONG que dirige se sostiene recibiendo aportaciones privadas, sin ningún tipo de subvención y que uno de los medios de sostenerla era la venta de camisetas a 15 euros la unidad.
Del debate que posteriormente se produjo poco más se puede decir, ya que fue un fuego cruzado entre los que pensaban que no se puede coger la ola con las manos, y que o te subes a la ola o estas abajo y la defensa del Gremio de Editores de que es muy pronto para la ola de la que hablan que hay que estar arriba, y que en el momento en que haya que subirse lo harán, pero que parece que van a intentar continuar con el modelo de negocio que se está llevando a cabo actualmente durante un tiempo.
A continuación voy a hacer unos breves comentarios a las intervenciones de los diferentes ponentes y por último una pequeña conclusión del seminario.
Respecto a lo comentado por Antonio María, lo que argumentaba respecto a las operadoras, él quiere que se cobre un canon a las operadoras de telefonía o proveedores de servicios de internet que satisfaga las descargas ilegales que se puedan realizar. Yo tengo la sensación de que un canon para las operadoras a los primeros que va a perjudicar es a los usuarios, ya que las compañías no van a soportar ese aumento y lo van a reflejar en los precios que cobran al usuario final. Por otro lado, no estoy de acuerdo en que hoy en día la gente que adquiere una enciclopedia la pida en los tres formatos, aunque no tengo datos para rebatirlo. Pero desde mi punto de vista, las pocas ventas de enciclopedia que se hagan hoy en día (ya que el negocio de la venta de enciclopedias ha caído en picado) se hacen de enciclopedias en formato digital, o bases de datos de internet o cd rom. Como ejemplo de que lo que sostiene el gremio de editores está muy por detrás de la realidad podemos hablar de Encarta, una de las primeras enciclopedias que comenzó a venderse en formato digital. El formato digital en cd rom acabó con la venta de enciclopedias en papel, pero es que las enciclopedias en la Red han acabado con las enciclopedias en cd rom como Encarta, que era número uno en ventas hace diez años y a día de hoy ha desaparecido del mercado. Otro de los comentarios que hizo Antonio fue que él suspende a todos sus alumnos que hacen un trabajo con Wikipedia como método de búsqueda de información. Imagino que uno de los profesores del primer módulo, Miquel, hubiera tenido algunas palabras al respecto, ya que es uno de los “bibliotecarios” de Wikipedia, con lo que eso conlleva. Para ser un “bibliotecario” de Wikipedia hay que escribir muchos artículos y revisar otros tantos, y que algunos de esos artículos se incluyan dentro de lo que se conoce como artículos destacados. Es bastante difícil entrar dentro de ese círculo de “bibliotecarios”, además, la entrada se hace por la votación del resto de los “bibliotecarios” que ya están dentro. Todos ellos cuidan de que Wikipedia tenga unos contenidos de calidad y reales, y al ser una enciclopedia que se hace de forma colaborativa siempre va a haber gente que se dedique a lo que denominan “vandalismo”, que es la modificación o realización de artículos falsos, pero para eso está la gente que colabora con Wikipedia, además de forma completamente gratuita. Por último decir que no hay demanda de libros electrónicos y que por eso no es un negocio tiene parte de verdad, porque imagino que ahora la demanda de libros electrónicos sigue siendo menor que la de libros físicos, pero estamos en el proceso de cambio, y habría que probar fórmulas y seguir investigando en modelos de negocio que sirvan a la gente de forma fácil y barata al acceso de ese contenido, porque si no se hace, como dijo otro de los ponentes, llegará otro, probablemente Google, y le quitara toda la cuota de mercado a los editores nacionales.
En cuanto a lo que dijo la periodista y escritora Nuria Barrios, estoy de acuerdo en parte de lo que dijo, en las partes positivas de lo que conlleva el libro electrónico. Pero en las partes negativas, ella decía que la cultura no puede ser gratis. Realmente, ninguno de los que estábamos allí esperábamos que los escritores realizaran su trabajo de una forma gratuita, porque hacen un trabajo que evidentemente todos estamos de acuerdo en que debe estar remunerado. Pero ella tiene miedo a la piratería de las obras, y por eso habla de que la cultura hay que pagarla y no debe ser gratis. El libro electrónico no es gratis, se adquiere por medio de portales que se dedican a la venta de este tipo de formatos, por lo que ese miedo es a todo el que pueda copiar el formato y hacer cosas de forma ilegal. Pero no se puede parar el futuro, y el futuro pasa por la venta de libros en modelos digitales, por lo que es imposible cerrar esas puertas. Por último ella comentó que está totalmente a favor del copyright. Realmente, cualquier obra que se realiza está bajo los derechos de copyright, solo que lo que ahora se intenta con otro tipo de licencias es que el autor pueda elegir como quiere explotar su obra, sin que la entidad de gestión de turno venga a decirle como tiene que hacerlo. Y el autor ha de ser libre para decir si quiere cobrar por su obra o si la quiere dejar libre.
En referencia a lo que dijo Antonio Isabel, que representaba a la entidad de gestión CEDRO, que se encarga de recaudar los derechos de autores y editores, estoy de acuerdo en que se persiga el uso no autorizado de las obras por parte de la gente que lo haga, pero además de ese uso no autorizado de las obras, tras la intervención de Margarita Taladriz se vió que no solo persiguen el uso no autorizado sino que quieren hacer una recaudación excesiva. El ejemplo más claro fue el asunto del préstamo interbibliotecario, que para poder mandar un artículo de una revista de una biblioteca a otra había que fotocopiarlo (pago de derechos) y luego digitalizarlo para enviarlo (segundo pago de derechos). Eso me parece un abuso, y debería estar regulado de otra forma. Está claro que las entidades de gestión de derechos están amparadas por la Ley de Propiedad Intelectual, pero no me parece correcta esa obsesión por la recaudación desmesurada. El mayor miedo de estas entidades de gestión es que de los 24 millones de euros que habían recaudado el año pasado, creen que van a perder gran parte de esa porción de su tarta con la llegada de nuevos formatos y nuevas formas de poder copiar los libros, por lo que la mayor parte de sus ingresos actuales están viniendo de los derechos que recogen de las fotocopias. De hecho, se comentó que la mayor parte de los ingresos provenían de HP y Canon, que son las que venden la mayor cantidad de máquinas para fotocopiar. Tras la última resolución del tribunal europeo sobre el canon digital, el mayor miedo que tienen este tipo de entidades de gestión es que las empresas les reclamen el dinero que han recaudado sin tener que hacerlo, por lo que veremos en que acaba todo el asunto.
Por último, en cuanto a lo que dijo Rafael Rivera, consultor de I Claves tengo que comentar que es con quien estoy más de acuerdo. Lo que dijo es que hay que acostumbrar a los jóvenes a pagar por la cultura, ya que los nativos digitales tienen la costumbre de coger todo sin pagar. Por otro lado, dijo que había que seguir inventando alternativas y modelos de negocio hasta que haya uno que funcione para el tema de los libros electrónicos, y no agarrarnos a la idea de que no hay suficiente demanda y dejar de buscar modelos, que es la postura a la que se aferraba el representante del gremio de editores.
En conclusión, hay que seguir buscando un modelo que se adapte a la gente, hay que seguir educando a la gente en la idea de que hay que pagar la cultura (nadie dijo nunca que cultura libre signifique cultura gratuita, porque no es así, al menos desde mi punto de vista) y hay que seguir avanzando en las plataformas en las que vamos a usar los ebooks cuando se generalicen, en un futuro no tan lejano. Yo veo muchas ventajas, como que los libros descatalogados de muchos autores, que ya no se pueden encontrar físicamente en las librerías van a volver a estar en el mercado de nuevo, con el consiguiente beneficio tanto para el consumidor como para el autor. Otra ventaja es la aparición de nuevos talentos que no van a tener el obstáculo de las editoriales. De hecho, las editoriales no van a desaparecer, están ahí y van a poder seguir eligiendo a los escritores que quieren que formen parte de su sello, y van a poder mantener la calidad que han mantenido hasta entonces. Simplemente se está dando la posibilidad de tener acceso al público a un grupo de escritores que no han podido tener ese acceso y que con las nuevas tecnologías pueden llegar a un mayor número de personas. Desde luego, creo que cada uno va a tener su público, tanto las grandes editoriales como las personas que editen de forma independiente. Por último, reiterar que si se añade un nuevo canon a los prestadores de servicios de internet, está claro que los perjudicados van a ser los usuarios, con las consiguientes subidas en las facturas, pero editores y entidades de gestión no van a estar tranquilos hasta que no vean que su modelo de negocio queda asegurado, aunque perjudiquen al usuario o hagan que los avances y el progreso no llegue al mundo editorial. Por lo que esperemos que sean listos, sigan probando fórmulas y seguro que alguien dará con alguna que le reporte los beneficios que se pretenden y el resto puedan subirse al carro del futuro sin más problemas. Veremos lo que pasa cuando lleguen las navidades, y se disparen las ventas de E-readers a nivel mundial y en nuestro país en particular. Cuando el soporte se generalice, habrá que ver cómo van surgiendo los modelos para proveer a los usuarios. Y como no se den prisa a hacer un modelo decente, evidentemente ganará parte de la batalla la piratería. Pero que no les extrañe luego.